La música, por el contrario, no se refiere a ningún modelo existente en la naturaleza, no representa ni reproduce algo que pueda examinarse de manera palpable. Naturalmente, imita sonidos y rumores preexistentes, como el susurro del viento en los árboles, el canto de los pájaros, etc., pero ello representa sólo una mínima parte de sus posibilidades, tal vez importante al comienzo, pero al fin superada y abandonada. Podría compararse en este sentido al lenguaje del niño en relación con el habla de una persona mayor culta.
Un segundo rasgo la diferencia de las demás artes. En comparación con ellas resulta convencional. ¿Qué se entiende por ello? Pues que sus principios y el sistema en que se basan han sido inventados y no tienen equivalencia en la naturaleza. La pintura y la escultura parten de los modelos que les brindan el cuerpo humano y el de los animales, las formas de los objetos y accidentes naturales, y los colores. El artista, en este caso, busca siempre cierta semejanza con lo que copia, a pesar de su interpretación personal o del hecho de insistir más en unos aspectos que en otros.
Los antiguos le atribuían especiales poderes milagrosos, por medio de los cuales no sólo influía en la sensibilidad de los humanos, sino también amansaba a los animales o tenía influencia sobre los objetos. Por ejemplo, según el mito, Orfeo conmovía con su canto y su música a fieras y plantas, el cantante Arión fue salvado por los delfines, y Anfión logró con su lira que las piedras formasen por propio impulso las murallas de Tebas; dice la Biblia que las defensas de Jericó se derrumbaron al séptimo toque de trompetas. En todos estos relatos, que no son más que una muestra de los muchos que pudieran aducirse, hay por lo menos un núcleo de verdad, puesto que testimonian el alcance que el hombre da a la música en su concepción del mundo y de las cosas.
Desde luego, hoy también “sirve” para algo, o aspira a ello; pero su fin no es tan concreto como en la Prehistoria. Al presente sirve para proporcionar emociones, gracias a las cuales se tiene una percepción más viva del mundo o, mejor aún, se goza de un sentido más exacto de la belleza que se oculta detrás de lo primario. Dicho de otro modo, la música encierra la utilidad de lo bello, no menos importante para el espíritu que para el cuerpo la de comer y beber.
A pesar de ello, no resulta fácil definir de modo exacto qué es la música. Suele decirse que constituye el arte de los sonidos, o sea el arte que se vale de los sonidos ▬como la pintura utiliza las líneas y colores, o la poesía las palabras▬ con el fin de expresar sentimientos, percepciones, ensueños, ideas, en fin, todo cuanto forma parte del contenido espiritual del ser humano.
Dentro de las artes que sirven para manifestar la belleza, la música ocupa un puesto singular a causa de su gran antigüedad. Cabe incluso afirmar que precede a la palabra, si bien debe reconocerse que en sus orígenes no siempre resulta posible distinguir con claridad una de la otra. Es tan vieja como la mímica, y en principio no se precisa de ningún instrumento para realizarla. No sucede lo mismo con la pintura, que necesita colores y superficies, ni con la escultura, para la cual son imprescindibles un cincel o, cuando menos, una piedra afilada. El lenguaje elemental, rudimentario, del hombre primitivo, compuesto de sonidos convencionales que expresaban un sentimiento o una necesidad vital (miedo, alegría, amor, hambre, sed), era a la vez música y palabra, y tenía función práctica de gran importancia: establecer la comunicación con los demás. Representaba una actividad estética inteligente y consciente, puesto que manifestaba esos sentimientos y sensaciones con sonidos eficaces, expresivos y, en suma, bellos. Por consiguiente, no hay que olvidar que la música, como las demás artes, poseyó desde el principio una finalidad precisa.
¿Qué es la música?
Aparentemente todo el mundo puede responder a la pregunta de qué es la música. Se trata del arte que jamás había tenido tanta importancia en la vida del hombre como en la actualidad, cuando la radio, la televisión, los discos y los magnetófonos han multiplicado hasta límites insospechados las posibilidades de disfrutar de ella. Hace apenas unas decenas de años, los aficionados tenían que acudir a los teatros y a las salas de conciertos, o incluso aprender a tocar un instrumento, para satisfacer su deseo de escucharla. Hoy, en cambio, acompaña al hombre a todas partes y es la amiga más constante que se tiene en la existencia cotidiana: se la encuentra en el tocadiscos del bar, en el aparato de radio del automóvil y del hogar, en las bandas sonoras cinematográficas, en los espectáculos de la televisión, etc. Probablemente no hay nadie en la mayor parte de la Tierra que no pueda encontrar en el instante que quiera composiciones a su gusto, tanta es su variedad presente y la que legó el pasado.
Presentación
La música (del latín musica, palabra derivada del griego mousiké, femenino de mousikós, “relativo a las musas”) es el arte destinado a expresar determinados sentimientos por medio de sonidos coordinados, atendiendo a los principios y leyes de la armonía, la melodía y el ritmo. El vocablo se emplea por extensión para denotar los papeles, cuadernos y libros en que están escritas las composiciones musicales, o partituras; las creaciones que encierran, sean vocales, instrumentales o mixtas; los conciertos en que se interpretan; y las compañías de personas que tocan o cantan juntas.
Éstas son las acepciones en que el término se aplica más corrientemente. A pesar de ello, los artistas y científicos que han cultivado y estudiado la música, de modo práctico o teórico, no se han puesto de acuerdo sobre la definición que más conviene a esta actividad del espíritu humano. Puesto que aspira a cumplir fines estéticos, se la incluye entre las bellas artes. Es la más inmaterial de todas ellas, porque se basa en algo tan sutil, incorpóreo y difícilmente manejable como los sonidos.
La historia de la música, como la de la pintura, escultura o poesía, pretende revelar los esfuerzos creadores, luchas, descubrimientos, perfeccionamientos y conquistas que han llevado a tal arte a su estado presente, el cual ▬así ocurre con cuanto el hombre emprende▬ dista mucho de ser definitivo. Hay que contemplar el pasado para advertir el largo camino recorrido, con el propósito de que sirva de estímulo para futuras consecuciones. Se ha de tener en cuenta que cualquier género de música digna merece el respeto de todos, sean cuales fueren su época y grado de evolución, pues con su belleza ha contribuido a aumentar nuestra riqueza espiritual. Las páginas que siguen permitirán corroborar esta afirmación.
Se incluyen en ellas hechos históricos que atañen a las formas musicales, al origen y variedad de los instrumentos, a los tiempos constitutivos de las piezas y a la utilización de la voz humana como medio de expresión. Desde el punto de vista técnico, la música posee una teoría, aplicada a la composición y a la práctica, de la que no puede prescindirse y que resulta imposible improvisar. El estudio científico de la teoría y de la historia de la música recibe el nombre de musicología, y abarca todas las manifestaciones de una y otra. Es ciencia nacida hace poco tiempo, y cuyo ejercicio exige cultura amplia y sólida, y una preparación técnica especial.
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